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Microbiota materna: pieza clave para desarrollar un mejor sistema inmune en recién nacidos.

Un artículo publicado el 08 de enero de 2020 en la revista nature dirigido por el Dr. Dennis Kasper de la Escuela de Medicina de Harvard, muestra que la microbiota materna o comúnmente conocida como flora habitual, puede transmitirse o heredarse a los recién nacidos a través de la placenta, el canal  de parto y la leche materna durante la lactancia. Brindándole una protección inmunológica al bebé incluso cuando  la madre no ha presentado  encuentros previos con la infección (Ag)

Esta investigación se suma a la importancia de la microbiota para la salud en los seres humanos. 

La microbiota tiene un papel fundamental en los seres humanos, permite la inducción, entrenamiento y función del sistema inmunitario. Cuando esta funciona de manera óptima induce respuestas protectoras contra los patógenos y el mantenimiento de la tolerancia a los antígenos inocuos.

En este estudio, se encontró que los anticuerpos maternos producidos en respuesta a una especie comensal de Pantoea confiere protección contra E.coli enterotoxigénica en neonatos.  

Como se sabe los recién nacidos son altamente susceptibles a las infecciones virales y microbianas, no solo porque su sistema inmune inmaduro es menos capaz de generar anticuerpos, sino que también carecen de una microbiota que pueda contrarrestar algunos patógenos.

Esto es crítico para todos los neonatos, ya que durante las primeras semanas de vida es cuando existe una mayor probabilidad de contraer alguna infección que los ponga en riesgo, derivando en casos graves hasta la muerte. Actualmente los recién nacidos en los países en vías de desarrollo  tienen episodios diarreicos frecuentes, que representan alrededor de 1.5 millones de muertes al año entre estas enfermedades se encuentra E.coli enterotoxigénica, rotavirus, Vibrio cholerae y Shigella sp, que son microorganismos altamente mortales en niños pequeños como consecuencia de su sistema inmune en proceso de maduración.

Los neonatos al nacer comienzan a adquirir anticuerpos a través de la leche materna y la placenta, sin embargo, pocos estudios han abordado si los anticuerpos naturales maternos (mNabs) pueden ayudar a los recién nacidos a defenderse contra los patógenos e infecciones virales.

Para demostrar esto, los investigadores utilizaron dos grupos de ratones modificados genéticamente que carecían de células B productoras de anticuerpos. El primer grupo de ratones fue criado por madres que también carecían de anticuerpos protectores, mientras que el segundo grupo fue criado por madres con un sistema inmune normal.

Posteriormente, las crías de ratón de ambos grupos  fueron expuestos en los primeros seis días de vida contra una cepa clínica de E.coli enterotoxigénica que afecta a humanos. Se observó que esta cepa colonizó el intestino delgado ocasionando agudas y letales enfermedades diarreicas dentro de las primeras 20 horas,

Se denotó que los ratones expuestos a los anticuerpos naturales maternos  presentaban 33 veces menos bacterias E.coli que los ratones  recién nacidos que carecían de anticuerpos maternos.  En resumen, las crías de ratón que no estuvieron expuestas a los anticuerpos naturales maternos desarrollaron la enfermedad ocasionada por E.coli.

No obstante, aún no es claro el mecanismo por el cual la leche materna proporciona protección. Sin embargo, los resultados obtenidos sugieren que la lactancia materna  puede proteger a los bebés contra E.coli enterotoxigénica, aún cuando la madre carezca de inmunidad específica a estos microorganismos, es decir que ni ella misma haya tenido contacto directo con E.coli enterotoxigénica. Por lo tanto, se puede afirmar que la lactancia materna podría proporcionar protección mediada por IgG (anticuerpo) contra especies bacterianas patógenas en sitios como mucosas, submucosas o tejidos más profundos.

El transporte de IgG  administrado vía oral ingresa al torrente torrente sanguíneo a través de un receptor conocido como FcRn (molécula relacionada con el complejo principal de histocompatibilidad clase I, que es un mediador de la transferencia de IgG materna), y dependiendo de FcRn  la IgG en la leche puede ingresar al torrente sanguíneo de ratones neonatales desde el intestino de estos y conferir una potente protección .

Este estudio además nos demuestra que la suplementación de anticuerpos de tipo IgG a una madre embarazada o en la etapa de posparto es suficiente para proteger al recién nacido que es amamantado por mucho tiempo después de que los anticuerpos recibidos a través de la placenta  hayan disminuido en sangre. Además de plantear la posibilidad de que las madres pueden conferir protección inmune a sus descendientes incluso a los patógenos con los que no se había tenido un contacto directo en el pasado.

Los datos epidemiológicos indican que la lactancia materna reduce las tasas generales de diarrea y mortalidad, esto en la actualidad es un reto , ya que una gran población  de mujeres recurre al consumo de leches en formula evitando que él bebé pueda adquirir inmunidad mediante la leche materna.

Esto significa un gran avance en la ciencia, ya que  a pesar de que este estudio no se ha demostrado aún en humanos, representa una gran ventaja , ya que la inmunización de la madre permitirá que la tasa de mortalidad en bebés durante los primeros meses de vida disminuya considerablemente, y da pie a evitar la inmunización directa.

Referencia:

Zhen,W., Zhao, W., Wu , M., et al. Microbiota-targeted maternal antibodies protect neonates  from enteric infection. Nature 577, 543-548 (2020). https://doi.org/10.1038/s41586-019-1898-4

Foto tomada de: < “https://eurecat.org/es/portfolio-items/microbiota/”>

Escrito por: Rodríguez Pérez Lizeth

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