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-Células Dendríticas.
Es una célula presentadora de antígenos y fagocítica del sistema inmunológico. Las células
dendríticas inmaduras migran a través del torrente sanguíneo desde la médula ósea y
entran a los tejidos, donde captan la materia particulada por medio de fagocitosis y los
degradan. Su principal participación al madurar la célula funciona como células
especializadas, es decir, una célula presentadora de antígeno (APC) de agentes patógenos
a linfocitos T naive en una forma en la que puedan reconocer, lo que activa a los linfocitos
T e inicia la respuesta inmunológica adaptativa (Figura 1-21).

(Murphy, K., et al. (2009). Inmunología de Janeway. 7a Edición. México: Ed. Mc Graw Hill, p. 23.)
Derivan de la línea mieloide de células hematopoyéticas y surgen de un precursor que
puede diferenciarse también en monocitos, pero no en granulocitos. Su maduración
depende de una citocina llamada ligando de Flt3 que se une al receptor tirosina cinasa Flt3
situado en las células precursoras (Fig. 1).

Figura 1. Diferenciación
de células dendríticas en
humanos y ratones.
(Figura 1 de Castell R.,
A., et al. (2017). Dendritic
Cells: Location, Function,
and Clinical Implications.
De Biology of
Myelomonocytic Cells.)

Se encuentran en una gran variedad de células dendríticas con diferentes fenotipos y
ubicaciones, mayormente en los órgano linfoides y en los epitelios, en general, se dividen
en convencionales o clásicas, plasmacitoides y derivadas de monocitos o inflamatoria, las
convencionales se encuentran en la piel, las mucosas y el parénquima de los órganos y
responden a los microorganismos emigrando a los ganglios linfáticos, donde presentan el
antígeno del microorganismo al linfocito T; las plasmacitoides, responden a una infección
vírica, reconocen los ácidos nucleicos de los virus intracelulares y producen proteínas
solubles llamadas interferones del tipo I, poseen potentes actividades antivíricas, y por
último, las derivadas de monocitos o inflamatorias, aparece solo en los tejidos inflamados
(Figura 2-4).

(Abbas K., A., et al. (2015). Inmunología celular y molecular. 8a Edición. España: Ed. ELSEVIER, p. 17.)
Referencias.
-Castell R., A., Piñón Z., G., Herrera E., M., Jarquín Y., K. & Medina S., I. (2017). Dendritic
Cells: Location, Function, and Clinical Implications. De Biology of Myelomonocytic Cells.

Disponible en: https://www.intechopen.com/books/biology-of-myelomonocytic-
cells/dendritic-cells-location-function-and-clinical-implications

-Abbas K., A., Lichtman H., A. & Pillai, S. (2015). Inmunología celular y molecular. 8a
Edición. España: Ed. ELSEVIER, p. 17.
-Murphy, K., Travers, P., Walport, M. (2009). Inmunología de Janeway. 7a Edición. México:
Ed. Mc Graw Hill, p. 6-7, 23.

 

por: Mendoza-Ascencio Ariadna

Linfocitos B

Cumple múltiples funciones en el mantenimiento de la inmunidad se originan y
maduran en medula ósea pero una vez que hayan completado estos cambios se
ubican en los ganglios linfáticos, donde se activan en presencia de un agente
extraño, con la ayuda de otro tipo celular, los Linfocitos T CD4 + o Linfocitos T
helper; aunque bajo ciertas circunstancias pueden hacerlo en ausencia de estos.
El linfocito B maduro, expresa en su membrana Ig específica (receptor) para
reconocer un antígeno (Ag) en particular, estos linfocitos B maduros que tienen el
mismo receptor para el mismo Ag se lo denomina “clon”. Un adulto normal presenta
entre 10 9 y 10 15 colonias de linfocitos B, por lo tanto se deducen que existen 10
9 y 10 15 Ig con distinta afinidad.
Como las Ig son proteínas, cabe pensar que existen millones de genes para
codificar semejante cantidad de moléculas distintas. Si esto fuese cierto la mayor
parte de nuestro genoma estaría destinado a producir exclusivamente Ig. Ello no es
así, la capacidad de cada sujeto de generar esta extraordinaria diversidad de Ig ha
evolucionado de tal forma que no se requiere un número igualmente elevado de
genes codificantes.
La explicación de esto , es un proceso llamado “Recombinación somática”, que se
lleva a cabo por un complejo enzimático cuyo nombre es ”Recombinasas V(D)J” en
la médula ósea. La recombinación somática es un proceso por el cual diferentes
segmentos de ADN se mezclan al azar para formar un gen, de este modo se explica
como unos pocos segmentos al combinarse de todas las maneras posibles produce
dicha cantidad de Ig.
Recordando el concepto que el receptor de las células B es una Ig, y que las Ig
están formadas por dos cadenas pesadas y dos cadenas ligeras, cada una de estas
poseen una región constante (C) y una variable (V) dichas regiones están
codificadas por un segmento distinto de ADN que al recombinarse forman un gen.
Durante la maduración el Linfocito pasa por diversos estadios desde la CML hasta
el Linfocito B maduro, esta diferenciación se caracteriza por la expresión de genes
y receptores. La CML comienza expresando moléculas propias de la estirpe B como

CD19 y CD10, cuando esto ocurre se lo denomina “célula pro-B“, que no expresa
ningún gen de Ig.
La “célula pre-B” representa el siguiente estadio de desarrollo, esta es la primer
célula de la serie que expresa un gen de Ig, la cadena pesada m . Esta proteína es
principalmente citoplasmática, pero en bajos niveles se lo encuentra en la
membrana unida con cadenas ligeras sustitutivas que reemplazan estructural pero
no funcionalmente a las cadenas k o l (no sintetizadas aún) este complejo recibe el
nombre de “receptor de la célula pre-B”. Hay que destacar que todavía no puede
reconocer ni responder a los Ag, porque para esto hace falta que las Ig de
membranas esten completa, es decir con las cadenas ligeras y pesadas.
En la siguiente fase de la maduración se expresan las cadenas k o l (por inducción
de la cadena pesada m ), las que se unen a la cadena pesada m y forma la IgM,
expresándose ahora en la membrana como receptor específico junto con las
moléculas asociadas como Ig a e Ig b , este nuevo estadio se llama “Linfocito B
inmaduro” . Mas allá que esta célula pueda reconocer un Ag específico no puede
proliferar ni diferenciarse frente a éste.
Los Linfocitos B participan en la “ Inmunidad humoral”, esta se caracteriza por la
producción y liberación de anticuerpos (Ac) con el fin de destruir los Ag por los
cuales fueron creados. El rol principal de las células B, en esta respuesta es la
producción de una amplia gama de Ac y su diferenciación a células de memoria.
Además otras funciones que se comentaran continuación. Los Ag que inducen la
activación de los Linfocitos B pueden ser proteicos, polisacáridos, lípidos etc. De
acuerdo a que tipo de Ag estos requerirán la participación de los Linfocitos T helper
(LTh). De este modo encontramos que los Ag peptídico necesitan la ayuda de los
LTh para poder activar al Linfocito B, a estos se los denomina “Ag T dependientes”,
mientras que los Ag no proteicos no necesitan a los LTh, esta característica les da
el nombre de “Ag T independientes”.

Bibliografía:

Dra. N. Brandan, Linfocitos B, Facultad de medicina, UNNE, consultado el 14 de febrero de 2020,

obtenido de: https://med.unne.edu.ar/sitio/multimedia/imagenes/ckfinder/files/files/Carrera-
Medicina/BIOQUIMICA/linfocitos%20b.pdf

por: Arumir-Lira Alechka Melisa

Antígeno

De manera general un antígeno es toda aquella molécula reconocida por un anticuerpo, o
mejor dicho por los linfocitos B y T, pertenecientes a la inmunidad adaptativa, lo cual provoca
una respuesta, que es la llamada expansión clonal, gracias a esto, se facilita la eliminación del
antígeno por mecanismos, como fagocitosis (por ejemplo).
Este mecanismo tiene particularidades, como que los linfocitos B generan memoria, y los
linfocitos T no reconocen el antígeno en forma soluble, sino que reconocen pequeños
fragmentos de ellos asociadas a las denominadas moléculas de histocompatibilidad o MHC.

Colaboración y especialización en el sistema inmune para la eliminación de patógenos."Ciertos
fagocitos (Ios macrofagos), las celulas dendriticas y los linfocitos B presentan el antígeno a los
linfocitos Th. Estos generan señales solubles (citocinas) y de membrana que estimulan a los
linfocitos B a producir anticuerpos, alas fagocitos a destruir los patógenos fagocitados, y a los
linfocitos Tc y NK a lisar a las células infectadas (si se trata de un patógeno intracelular) para
impedir su expansión. Los anticuerpos, a su vez, ayudan a las células (mastocitos, neutrófilos,
eosinófilos) y moléculas (complemento) que carecen de especificidad propia a reconocer y
eliminar alas patógenos extracelulares y sus toxinas.” (González et al, 2016).

Referencias:
González et al. (2016). Inmunología. México: Médica Panamericana

por: Galicia-Delgado José Alberto.

Inmunidad Activa

Cuando hablamos de inmunidad nos referimos a la protección de un individuo contra
enfermedades infecciosas, esto quiere decir que es la capacidad del organismo para
resistir y sobreponerse a una infección, esta puede ser de muy corta duración o de larga
duración como es el caso del sarampión o la varicela.
Podemos descomponer a la inmunidad en dos tipos: innata y adquirida. La primera es la
primera línea de defensa del cuerpo humano ente agentes externos posiblemente
dañinos para nosotros, esta primera barrera se conforma por los neutrófilos. La
inmunidad adquirida es aquella que la constituyen los linfocitos T y B, ambos trabajando
de manera conjunta. Este último tipo de inmunidad podemos adquirirla de manera activa
o pasiva.
La inmunidad adquirida que obtenemos de manera activa se refiere al proceso de
exposición del cuerpo humano a un antígeno que genera una respuesta inmune
adaptativa, esta respuesta no es inmediata ya que toma unos días o inclusive hasta
semanas, sin embargo, tiene un efecto de largo plazo, inclusive puede ser de por vida.
Un claro ejemplo de esta es la aplicación de vacunas, que son sustancias con antígenos
que estimulan una respuesta primaria en contra de este antígeno sin causar los síntomas
de la enfermedad.
El virus de Hepatitis A (HAV) y su recuperación, genera una inmunidad activa natural,
esto debido a que la recuperación se dio gracias a la respuesta inmune del cuerpo. De
una manera similar, cuando una persona recibe una dosis duplicada de la vacuna contra
la Hepatitis A, se genera una inmunidad activa adquirida o especifica gracias a que se
obliga al sistema a generar esta respuesta. Ambas respuestas son de larga duración e
inclusive pueden ser de por vida.
Muchos trastornos del funcionamiento del sistema inmunitario pueden afectar a la
formación de la inmunidad activa como la inmunodeficiencia (tanto en la forma adquirida
o congénita) y la inmunodepresión

Referencias
Baxter, D., 2007. Active and passive immunity, vaccine types, excipients and licensing.
[En línea]
Disponible en: https://academic.oup.com/occmed/article/57/8/552/1474357
[Último acceso: 10 Febrero 2020].

por: Rojas-Calderón Katia

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